Para el ingeniero agrónomo, Jesús
Rivera, uno de los principales problemas en la
actualidad es el monopolio que se mantiene en la
comercialización de fertilizantes e insecticidas. “Es
importante que el nuevo gobierno por medio del
Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) busque otro
mecanismo para traer insumos que permitan reactivar el
sistema productivo salvadoreño” dijo.
Una compañía líder, un modelo agrario
y sus consecuencias sociales y sanitarias. Los secretos
de la empresa, su poder ante los gobiernos y la ciencia.
La investigadora francesa aborda todas las claves para
contextualizar el monocultivo de soja y los agrotóxicos
a nivel global.
En esto de la competencia global, las
trasnacionales actúan con una lógica. Es la lógica de
que si yo no lo puedo sacar a usted porque usted es
comerciante de leche cruda, prohíbo la leche cruda y se
acabó el negocio. O que si usted es muy hábil
produciendo gallinas campesinas, lo saco sobre la base
de pedirle un matadero. O el del azúcar que quiere sacar
al de la panela y no lo puede hacer en la competencia
abierta del capitalismo y entonces le exige agua potable
en la finca y como no hay agua potable, sale del mercado
el campesino panelero.
Las principales cuestiones analizadas
en el estudio fueron las siguientes: a) el impacto de la
adopción de la producción orgánica en los sistemas
productivos, los ingresos y la calidad de vida de los
pequeños productores; b) los principales problemas
tecnológicos a los que se enfrentaron esos pequeños
productores y los costos de la transición hacia la
producción orgánica; c) los problemas relacionados con
la certificación de la producción orgánica y la manera
en que los pequeños agricultores los resolvieron; d) el
papel de las exportaciones y los mercados internos, así
como de los contratos y otros acuerdos entre productores
y compradores; y e) el rol de las políticas e
instituciones públicas, de las organizaciones no
gubernamentales (ONG), y de las instituciones de
cooperación internacional en la resolución de los
obstáculos enfrentados por los pequeños productores
orgánicos.
“Nosotros nos hemos reunido con ellos
(Cargill) en varias oportunidades buscando acuerdos
verbales, no obstante, cuando se cierran las puertas la
planta comienza sus labores bajo irregularidades. En esa
empresa tienen el concepto de hacer y hacer dinero sin
importar satisfacer la necesidad de la población”,
indicó.
El modo de producción capitalista
tiene como objetivo aumentar permanentemente la
productividad para generar beneficios al capital.
Necesita producir y transportar lo producido porque su
lógica se basa en el intercambio de mercancías y para
ello requiere de la investigación y el desarrollo de la
tecnología y, en concreto, de las fuentes de energía.
Como el aumento de la productividad no puede estancarse,
el nivel de consumo de energía tampoco debe hacerlo pese
a sus terribles consecuencias.
El modo de producción capitalista
tiene como objetivo aumentar permanentemente la
productividad para generar beneficios al capital.
Necesita producir y transportar lo producido porque su
lógica se basa en el intercambio de mercancías y para
ello requiere de la investigación y el desarrollo de la
tecnología y, en concreto, de las fuentes de energía.
Como el aumento de la productividad no puede estancarse,
el nivel de consumo de energía tampoco debe hacerlo pese
a sus terribles consecuencias.
El modo de producción capitalista
tiene como objetivo aumentar permanentemente la
productividad para generar beneficios al capital.
Necesita producir y transportar lo producido porque su
lógica se basa en el intercambio de mercancías y para
ello requiere de la investigación y el desarrollo de la
tecnología y, en concreto, de las fuentes de energía.
Como el aumento de la productividad no puede estancarse,
el nivel de consumo de energía tampoco debe hacerlo pese
a sus terribles consecuencias.
Se estima que más de 125.000
campesinos se han quitado la vida como consecuencia de
la despiadada campaña que ha convertido a India en un
campo de pruebas de los cultivos genéticamente
modificados. Estas muertes están relacionadas con el
endeudamiento con las grandes multinacionales y la
imposibilidad de pagar la factura del agua empleada para
regar el algodón. Las cifras oficiales del Ministerio
Indio de Agricultura confirman que más de 1000
campesinos se quitan la vida cada mes.
El argumento de las multinacionales (Singenta,
Nidera, Monsanto) es que con la soja se palia el hambre.
Estas empresas provocan el cambio de la calidad de
producto por la cantidad, el trabajo por el desempleo y
la seguridad alimentaria por la dependencia tecnológica.
Los cultivos transgénicos no han contribuido en nada a
reducir el hambre y la pobreza en el mundo, por el
contrario, han favorecido la desnutrición, en particular
de los niños de las regiones pobres.
Un acuerdo con este criterio inicial
vemos con total claridad que aquellas empresas, estados
e instituciones que promueven dicha tecnología reflejan
una renuencia absoluta a asumir los riesgos económicos,
los riesgos para la salud pública y para el medio
ambiente en general que esta tecnología representa. De
hecho ya se han presentado muchos problemas relacionados
a los transgénicos que no consiguen ningún
resarcimiento.
Es siempre asumido que los
impactos del desarrollo agrícola son distribuidos
entre individuos, grupos y países a través del
llamado efecto goteo, el proceso que asegura que los
beneficios del desarrollo agrícola sean compartidos
de arriba hacia abajo por todos los participantes.
La competencia y la sed de
ganancia sin límites del sistema capitalista están
destrozando el planeta. Para el capitalismo no somos
seres humanos sino consumidores. Para el capitalismo
no existe la madre tierra sino las materias primas.
En manos del capitalismo todo se convierte en
mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las
culturas ancestrales, la justicia, la ética, la
muerte… la vida misma. Todo, absolutamente todo, se
vende y se compra en el capitalismo. Y hasta el
propio “cambio climático” se ha convertido en un
negocio.
En el marco del Primer Encuentro
Nacional de Agricultura Orgánica, celebrado entre el
4 y 7 de noviembre, las organizaciones no
gubernamentales que pertenecen al Movimiento de
Agricultura Orgánica de El Salvador (MAOES)
concretaron experiencias para fortalecer el
encuentro latinoamericano del próximo año.
La escalada de los precios de los
alimentos, lejos de beneficiar a los pequeños
agricultores de los países en desarrollo, ha
empeorado su situación y ha profundizado la pobreza
y la desigualdad de 290 millones de personas. Este
es una de las conclusiones que se desprenden del
informe "Precios de doble filo" que Oxfam
Internacional ha hecho público hoy coincidiendo con
el Día Mundial de la Alimentación.
La crisis económica mundial tiene
un detonante común: el petróleo, con el alza de este
líquido fue el primer paso ante todo este caos que
se tiene presente, por esto mismo, hay una constante
búsqueda de nuevas alternativas para sustituir el
combustible tradicional.
La era del petróleo barato se ha
acabado dando como resultado un caos mundial, ya que
influyen en el costo de la canasta básica, en el
trasporte, productos y servicios con los cuales se
mantiene la actividad económica diaria, afecta el
bolsillo nacional y doméstico.
Las compañías
transnacionales prometieron eliminar el hambre y la
pobreza con un modelo de producción agrícola que
denominaron “Revolución Verde”. En ese juego de
mejorar los flagelos de la humanidad, encadenaron a
la población en un enmarañado, proclamando las
opciones convenientes: “agrotóxicos o hambre”,
“transgénicos o hambre” y ahora refuerzan:
“nanotecnologías o hambre”.
La primera y una de las
más importantes armas para la desintegración es l a
importación de alimentos en periodos de recolección
nacional de la cosecha, practica largamente utilizada
por los gobiernos de ARENA . Importar maíz, fríjol y
otros productos de la canasta básica no cuando hay
escasez sino cuando al fin el pequeño y mediano
productor hace cuentas que después de la recolección se
ganará un poco mas, pero el gobierno arenero previendo
esa situación importa grandes cantidades de producto
justo cuando la producción nacional esta siendo
recolectada, promoviendo que los productos bajen cuando
los productores esperan vender y pagar sus hipotecas o
prestamos.
En los últimos años, los
movimientos sociales y las fuerzas políticas han puesto
mucho énfasis en la demanda de una serie de cambios en
las formas de producción agroalimentaria y los problemas
relacionados con la seguridad alimentaría han ocupado
grandes espacios en los foros de reflexión política.
Parte de esto se explica por las sucesivas crisis y
alarmas alimentarías que han tenido lugar en Europa
desde finales de los años noventa, de las cuales los
medios de comunicación se han hecho un amplio eco y
entre las que destacó por encima de todas la de la
crisis de las vacas locas.
Los consumidores europeos
y norteamericanos, cada vez están más concientes, que si
no cambian rápidamente su conducta en la forma como se
alimentan y si no cambian sus falsos alimentos y comidas
chatarras centradas en sus hamburguesas y "hot dog", por
una nutrición equilibrada de forma más natural y
enriquecida con minerales, a partir de la manera como se
producen, procesan y conservan en el campo, continuarán
incrementándose muy rápidamente las enfermedades
relacionadas con el desequilibrio en el sistema
inmunológico: el mal de Alzheimer, la obesidad y la
desmineralización temprana, además de los males del
corazón, de Parkinson; como también la disminución del
coeficiente intelectual de los niños y adolescentes.
Las principales causas
del encarecimiento de los alimentos provienen del mundo
financiero. El desarrollo vertiginoso del
comercio-a-futuro no es sino un disparador de precios.
Porque la propia idea de transacción a futuro es
especulativa. En todas partes, hay un buen sector de la
humanidad que únicamente lleva el signo de pesos, o el
de dólares, en la retina.
A pesar que los
organismos genéticamente modificados (OGMs) son
consumidos a diario en diferentes países, pocos estudios
se han dedicado a estudiar los efectos del consumo de
OGMs sobre la salud humana. Hay diversos estudios que
inicialmente demuestran severos posibles riesgos a la
salud humana, falta de seguridad, toxicidad, y efectos
sobre el medio ambiente. De tal forma que hay una
necesidad de regular y poder etiquetar productos
alimenticios que contengan OGMs o que sean integralmente
OGMs por su naturaleza.
El aumento global en los
precios de los alimentos no es sólo la consecuencia de
utilizar productos agrícolas para convertirlos en
agrocombustibles, si no de las políticas del “libre
mercado” promovidas por las instituciones financieras
internacionales. Ahora las organizaciones campesinas
están liderando la oposición a la industria agrícola
capitalista.
Expertos se oponen a
Transgénicos en El Salvador
El experto de la Unidad Nacional Ecológica Salvadoreña
(Unes), Ángel Ibarra, opinó que el gobierno presentó los
transgénicos como "una panacea" que resolverá el
problema de los alimentos cuando en ninguna parte del
mundo ha resuelto la soberanía y seguridad alimentaría.
El fríjol, comparado
con el resto de la región tiene el segundo lugar después
de Costa Rica por su precio más alto. Antes de
experimentar el incremento de precio la libra costaba
alrededor de 50 centavos de dólar y ahora va por los
0.90 centavos ó un dólar.
A la errónea decisión de incrementar las importaciones
de maíz procedentes de Estados Unidos, ahora se suma el
hecho de que Alberto Cárdenas, secretario de Agricultura
y promotor de transgénicos, ha comenzado a hacer
afirmaciones sin sustento científico para impulsar la
siembra de los maíces transgénicos en México. Y al lado
del funcionario, Monsanto aprovecha la actual crisis en
el precio de la tortilla para nuevamente presionar para
que se aprueben sus solicitudes para sembrar maíz
transgénicos en nuestro país, centro de origen y
diversidad de dicho grano.
Los transgénicos no han salvado al mundo del hambre, aún
cuando estos productos no son nuevos en el globo
terráqueo, precisa Emilio Espín, gerente de la
Asociación para la Cooperación y Desarrollo Comunal de
El Salvador (CORDES), con relación a que El Salvador
recién avaló este tipo de cultivos.
Desde hace varios meses, una verdadera tormenta por el
alza del costo de los alimentos en todo mundo le ha
caido a familias, gobiernos y medios de comunicación. El
precio del trigo aumentó 130% en el último año[1]. El
del arroz se duplicó en Asia, tan solo en los últimos
tres meses[2], al tiempo que alcanzó aumentos récord en
el mercado de futuros de Chicago hace apenas una
semana[3]. El aumento en espiral del costo del aceite
comestible, de frutas y verduras, sin mencionar los
lácteos y la carne, ha provocado una disminución del
consumo de los mismos durante casi todo el año 2007.
Desde Haití hasta Camerún, pasando por Bangladesh, la
gente se ha lanzado a las calles llevada por la rabia de
no poder ya comprar alimentos. Hay dirigentes mundiales
que reclaman más ayuda alimentaria ante el temor de una
agitación política, así como más fondos y tecnología
para aumentar la producción agrícola. Mientras, los
países exportadores de cereales cierran sus fronteras
para proteger sus mercados internos, a la vez que otros
se ven forzados a comprar por el pánico a la escasez.
¿Auge de precios? No. ¿Escasez de alimentos? Tampoco.
Nos encontramos en medio de un colapso estructural,
consecuencia directa de tres décadas de globalización
neoliberal.
Hace unas tres décadas, cuando la agricultura era el
principal rubro que movía la economía del país, era
común escuchar la siguiente máxima: “Con buena tierra,
abundante agua y un tractor... cualquier pendejo es
agricultor”. En la actualidad, esto ya no es posible,
ya que la buena tierra es poca, muchas fuentes de agua
se han secado y otras están contaminadas; además, el
diesel que mueve el tractor está por las nubes y para
terminar de amolar faltan campesinos que trabajen la
tierra.
¿Sabe el ciudadano qué marcha mal definitivamente o qué
avanza con signos de promesa en cada ramo de la
actividad pública o privada? Sabe , eso
sí, siente por más que casi siempre sin
saber las causas, aquello que sufre en carne propia,
directamente; pero no tiene ni idea, en cambio, de
cuántas y cuántas otras cosas atañen a él y a sus hijos,
y al país, en grados de vital importancia. Esta
desinformado. Y por eso, despolitizado, pues la
politización ha de basarse en el examen crítico de las
situaciones generales y no sólo en la experiencia
individual.
l experto aseguró que esa es una de las cinco causas del
incremento vertiginoso en el precio de los alimentos.
Además, explicó que en ese periodo las inversiones en la
agricultura de los países pobres fueron insuficientes
aún cuando grandes cantidades de personas dependen de
ese sector directa o indirectamente.
Cada ocho días, 13 familias residentes en el municipio
de San Cristóbal, del departamento de Cuscatlán, viajan
hasta el municipio de Soyapango con el único objetivo de
promover los productos cultivados en tierras
salvadoreñas.
Políticas de corte neoliberal implementadas desde
comienzo de los años 90 han puesto al otrora pujante
sector agropecuario salvadoreño en estado de coma, y el
tratado de libre comercio con Estados Unidos, en vigor a
partir de marzo, puede darle el tiro de gracia.
Eva Carazo, ex presidenta de la Federación de
Estudiantes de la Universidad de Costa Rica, hoy
integrada de lleno al trabajo con los agricultores,
explicó durante su visita a DIARIO EXTRA los problemas
que traería para los agricultores y la sociedad en
general, la aprobación del Tratado de Libre Comercio.
En El Salvador la población rural ocupa el 40%, según la
encuesta de Hogares de la Digesty y la población
económicamente activa trabaja en el sector agrícola,
alcanzando este sector el 9.3 por ciento del PIB. Al
mismo tiempo el país enfrenta un déficit de producción
agrícola: no alcanza abastecer la demanda de alimentos
de su población.
A inicios de año el Panel Intergubernamental de Cambio
Climático dio a conocer la grave situación climática que
se avecina, ante esto el Sr. Presidente de la República
manifestó en Naciones Unidas que en los próximos años El
salvador iba a reducir los gases de efecto de
invernadero en 17% como señal de contribución a resolver
tal problemática.
“Por supuesto que el debate está planteado, creemos que
no hay que negar este tema, precisamente para eso se ha
montado este seminario, OLADE no tiene un estudio serio
concreto que pueda ir a un lado o a otro, a raíz de este
seminario tal vez podamos tener algunas conclusiones más
contundente de como se manejara esta polémica, no
tenemos una postura no tenemos una posición clara”,
indicó Roca.
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De concretarse la intención de autoridades federales y
compañías trasnacionales de utilizar semillas
transgénicas para incrementar y mejorar la producción de
granos y vegetales para el consumo humano, en aras de
abatir la crisis del campo mexicano, productos nativos
como el maíz criollo y el medio ambiente resultarían
severamente contaminados, así como también se pondría en
riesgo la salud de la población por el consumo de tales
alimentos.
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Las actuales formas globales de producción, consumo y
mercado han causado una destrucción masiva del medio
ambiente incluyendo el calentamiento global que esta
poniendo en riesgo los ecosistemas de nuestro planeta y
llevando a las comunidades humanas hacia desastres. El
calentamiento global muestra el fracaso del modelo de
desarrollo basado en el consumo de energía fósil, la
sobreproducción y el libre comercio.
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Durante más de 100 años la economía salvadoreña estuvo
sustentada en la producción agrícola para la exportación
de productos como el café, el algodón, el añil y el
azúcar. A esta actividad se le denomino
“agroexportacion” y fue el eje de acumulación de capital
a través del cual giraban las demás actividades
económicas del país, razón por la que se habla del
modelo agroexportador.
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Los efectos directos de
los Tratados de Libre Comercio (TLC); la falta de
legislación regional para contrarrestar la expansión de
productos transgénicos y la presencia en algunos países
de este tipo de productos, son algunas de las razones
por las cuales es necesario estar alerta.
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Los efectos directos de
los Tratados de Libre Comercio (TLC); la falta de
legislación regional para contrarrestar la expansión de
productos transgénicos y la presencia en algunos países
de este tipo de productos, son algunas de las razones
por las cuales es necesario estar alerta.
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Los pueblos de América hemos sufrido la aplicación de un modelo económico que basado en el fundamentalismo de mercado, la privatización y la liberación comercial, ha conducido al aumento de la desigualdad, el deterioro de las condiciones laborales, el desempleo, la generalización de la informalidad, la depredación del medio ambiente, la profundización de la discriminación contra las mujeres, la pobreza, la marginalización de las comunidades originarias y campesinas y la pérdida de la capacidad del estado de promover políticas de desarrollo social y económico
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Desde Conchagua hasta el
Goascorán no hay lluvia. En otras zonas ha llovido un
poco, pero en oriente y en el sur del país no. Esto ha
provocado efectos negativos en las zonas de bajío de
café, un 30% de pérdida, Santiago de María, zona sur de
Usulután y el volcán de San Miguel.
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