Arely Muñoz
La autorización para producir productos transgénicos en El Salvador, como salida a la crisis alimentaría, enfrenta el rechazo de expertos, quienes alertaron que ocasionará graves daños al ambiental y a la salud humana.
Especialistas entrevistados por Notimex afirmaron que el gobierno presentó el proyecto como "una panacea" que resolverá el problema de hambre, pero consideraron que la realidad será que los grandes empresarios y las trasnacionales resultarán beneficiados.
Afirmaron que el proyecto no tiene futuro en El Salvador ya que el país carece de tecnología y estudios en para producir alimentos con semillas modificadas.
El experto de la Unidad Nacional Ecológica Salvadoreña (Unes), Angel Ibarra, opinó que el gobierno presentó los transgénicos como "una panacea" que resolverá el problema de los alimentos cuando en ninguna parte del mundo ha resuelto la soberanía y seguridad alimentaría.
Ibarra adelantó que busca entregar una carta al presidente salvadoreño Antonio Saca para que reflexione sobre el impacto que produce la introducción de genéricos "en biodiversidad escasa que nos que queda, nos metería además en un problema de salud pública".
"Es falso que los transgénicos disminuyan el uso de fertilizantes, es falso que tengan mayor productividad y que ayuden a soportar seguías o la salinidad, que son impactos del cambio climático", sostuvo el líder de la Unes.
Explicó que esos productos son generados mediante ingeniería genética y se caracterizan por mezclar genes de plantas o materiales hereditarios de una especie diferente que por la vía natural nunca se mezclarían.
Según Ibarra, los estudios que se poseen indican que todavía no está comprobado si ese cambio genético crea impactos en productos como el maíz, "pero si se sabe que afecta toda la maleza del terreno" donde se cultivan.
"No hay investigaciones de transgénicos que (nos digan que) mejoren la calidad nutritiva ni tampoco que mejore el rendimiento o que sean resistentes a la salinidad o a la sequía", afirmó.
Debido a que hace apenas unos 25 años se comenzó a producir con semillas modificadas tampoco se ha comprobado qué tanto afecta a la salud de las personas, pero aseguró que producen cambios menores como hipersenbilidad, alergias y sensibilidad a los antibióticos.
"Hay un recrudecimiento de enfermedades crónicas como el asma y la dermatitis y de problemas de neoplasia, o sea la aparición potencial de cáncer", advirtió el ecologista.
Afirmó que el plan de producir alimentos modificados que se busca implementar en el país estará concentrado en las empresas trasnacionales.
"Los transgénicos no están vinculados a la agricultura ecológica ni mucho menos a la campesina, la agricultura del campo necesita semillas nativas, producción agrícola y el fomento a este sector", insistió el director de la Unes.
La derecha de la Asamblea Legislativa -por petición del Ministerio de Agricultura-, aprobó sin mayor discusión el aval para producir alimentos con semillas mejoradas como una medida para paliar la crisis alimentaria y reactivar el agro.
La tesis oficial es que con este mecanismo se incrementará la producción de granos y de otro tipo de alimentos, aunque el viceministro de Agricultura, José Emilio Suadi, dijo que el proyecto requerirá de una alta tecnología para producirlos, pero que es viable.
Tras la advertencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de hambruna que enfrentaría el mundo, el gobierno busca reactivar el agro luego de haber dejado al sector en un virtual estado de abandono durante varias administraciones.
La mayoría de los agricultores salvadoreños están desacuerdo con esa iniciativa, mientras los grandes empresarios afirman que la "biotecnología es el futuro de la agricultura".
El especialista del Movimiento de Agricultura Orgánica, Miguel Ramírez, rechazó por su parte la propuesta al considerar que si se implementa se generará una dependencia en términos económicos, ambientales y de impacto a la salud de la población.
El ingeniero agrónomo recordó que la normativa internacional para la producción restringe y prohibe el uso de especies modificadas genéticamente "por lo tanto es contradictorio pensar que es una forma sostenible de producción cuando a nivel mundial eso se prohibe".
Opinó que el proyecto gubernamental no es la solución al tema de la seguridad alimentaría y dijo que lo mejor sería rescatar las variedades locales, que "son menos exigentes en recursos externos, de fertilizantes y plaguicidas".
Ramírez señaló que el costo para producir estos alimentos es exigente y alto, sobretodo ahora que se han triplicado los precios de los fertilizantes a nivel mundial, y los pequeños productores no podrán acceder a esa tecnología, advirtió.
"La experiencia de uso de transgénicos, aún en Latinoamérica es poca, el mayor productor es Argentina, donde el mayor acceso lo tienen los grandes empresarios y las compañías trasnacionales", enfatizó.
El experto coincidió con Ibarra en que los transgénicos causan daños a la tierra donde se cultiva y en que no existen estudios que indiquen de manera científica los daños a la salud humana, "pero tampoco se comprueba lo contrario".
"Hay variedades transgénicas que ya traen incorporados los plaguicidas o insecticidas, entonces no se sabe cuál va a ser el efecto en la salud humana", subrayó.
El Movimiento de Agricultura Orgánica, que reúne a unos mil 800 productores a nivel nacional, consideró que en la situación actual se puede impulsar la producción de alimentos con especies nativas y sin contaminación alguna.
Para el grupo es oportuno que los agricultores convencionales que han trabajado siempre con químicos y fertilizantes se sumen a la productividad orgánica.
Ramírez admitió que al principio los costos son altos, porque hay que preparar la tierra, pero luego se recupera porque se logra el equilibrio.
El mercado de los productos orgánicos a nivel local es muy reciente, sin embargo, el movimiento exportó en 2007 al extranjero seis millones de alimentos como café, ajonjolí y marañón libre de agro químicos.
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