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Diario CoLatino.
El 95% del cuerpo humano está compuesto de agua. Dos terceras partes de nuestro planeta, contradictoriamente llamado Tierra, están compuestas de agua. Gotas más, gotas menos, la cifra de unos 1,400 trillones de litros parece descomunal. Pero no nos engañemos: el 97% de ese líquido es océano. Agua salada, no agua dulce. Y del 3% restante, más de la mitad reposa en los polos en forma de casquetes de hielo, glaciares y nieve, y otra gran parte permanece en mantos acuíferos situados a grandes profundidades bajo el suelo.
Si fuera posible derretir el agua que actualmente se encuentra congelada, el nivel del mar subiría unos 70 metros . Con todo, del total de reservas hídricas que poseemos, para el consuno humano no queda ni una diezmilésima parte. Y aún así esta fracción sería suficiente… si no estuviera tan contaminada y, sobre todo, tan mal repartida.
En teoría, hay para todos: distribuida equitativamente, a cada uno de nosotros nos corresponderían 500 litros diarios. Pero algo no cuadra en la ecuación. Como en tantos órdenes de la vida, unos pocos tienen mucha y hasta la despilfarran, mientras que otros muchos tienen poco o nada.
El problema de la distribución
Cada año, el ser humano consume aproximadamente 4 mil kilómetros cúbicos de agua. Pero, contrario a como se piensa, el agua no es un recurso gratuito ni infinito. Las aguas subterráneas fósiles necesitan decenas de miles de años para reponerse. Además, y debido a que el agua dulce mundialmente disponible no está equitativamente distribuida en términos geográficos, ni en todas las estaciones, ni de año en año, es frecuente que no se encuentre en cantidad suficiente donde más se la necesita, a la vez que en muchos casos se posee demasiado líquido en el lugar equivocado y cuando no hace falta.
Un privilegiado 9% de la población mundial consume casi tres cuartas partes del agua disponible. Asia, que acumula a un 60% de la población mundial, sólo dispone de un 36% del agua dulce del planeta; mientras que en América del Sur, donde pisan el 6% de los humanos, se acapara una cuarta parte del llamado oro azul.
En Islandia, cada ciudadano goza para sí de más de medio millón de metros cúbicos de agua al año, al tiempo que en los territorios palestinos deben subsistir con sólo 41. En Siria, el déficit de agua potable es de unos mil millones de metros cúbicos al año. A España se le atribuyen unos 2,700 metros cúbicos , más que al Reino Unido o Alemania, pero la sequía mantiene algunas regiones en situación crítica.
Unas tres cuartas partes de las precipitaciones anuales caen en zonas que contienen menos de un tercio de la población mundial. Dicho a la inversa, dos tercios de los habitantes de la Tierra viven en zonas que reciben sólo un cuarto del agua de lluvia. Un 20% de la escorrentía media por año cae sobre la cuenca amazónica, una vasta región donde vive apenas el 0.3% de la población en el planeta. Por otro lado China, donde vive el 21% de la población mundial, recibe apenas un 7% de la precipitación fluvial del globo. De manera similar, el río Congo y sus afluentes representan un 30% de la precipitación lluviosa del continente negro, pero esa cuenca hidrográfica contiene solamente el 10% de la población en África.
India, China, Pakistán, Rusia y Canadá, los países con más cantidad de agua dulce, poseen la mitad de las reservas mundiales. Mientras tanto, naciones ubicadas en regiones áridas o semiáridas, donde vive un quinto de la población del planeta, cuentan con apenas 2% del agua potable en el mundo.
Con sus miles de lagos y ríos, Canadá se beneficia con el 9% de las reservas acuíferas disponibles a nivel global. Cada uno de sus habitantes consume, para uso doméstico, de 150 a 200 litros diarios de agua. Mientras tanto, en Chad, Níger y Malí, donde apenas si caen unas cuantas gotas de lluvia entre julio y septiembre, el consumo diario de agua no supera los 10 litros cada día: la misma cantidad que se va a la cañería cada vez que tiramos la cadena del retrete.
Así es: mientras que en 80 países no hay agua suficiente para cubrir las necesidades de su población, el 60% del agua potable disponible en el mundo se consume en nueve países.
La crisis mundial del agua cobrará en los próximos años proporciones sin precedentes y aumentará la "creciente penuria de agua por habitante en muchos países en desarrollo", según un informe de las Naciones Unidas. Los recursos hídricos disminuirán continuamente a causa del crecimiento de la población, de la contaminación y del previsible cambio climático.
"Los abastecimientos de agua disminuyen, mientras que la demanda crece a un ritmo pasmoso e insostenible. Se prevé que en los próximos 20 años, el promedio mundial de abastecimiento de agua por habitante disminuirá en un tercio. Ninguna región del mundo podrá evitar las repercusiones de esta crisis que afecta a todos los aspectos de vida, desde la salud de los niños hasta la capacidad de las naciones para alimentar a sus ciudadanos", ha subrayado el Director General de la UNESCO , Koichiro Matsuura.
A menos que se adopten medidas, dentro de 30 años la mitad de la población mundial sufrirá por la falta de agua. El precio del agua se incrementará al extremo de volverse impagable para las grandes mayorías, al tiempo que generará una fuerte competitividad entre quienes deseen dominar los mercados de suministro. El dominio del mundo lo tendrán, entonces, los consorcios y monopolios que controlan el tráfico y reventa de agua. Se prevé incluso que las guerras a mediano plazo ya no serán libradas en torno a la economía petrolera –el oro negro–, sino a partir de la tenencia del agua –el oro azul–, y que los países ricos serán Rusia, Islandia y Canadá, que cuentan con las mayores reservas en lagos y enormes extensiones de hielo.
Medidas urgentes
A pesar de las abundantes pruebas que se poseen de la existencia de esta crisis, ha faltado el compromiso político necesario para invertir las tendencias. Los problemas de actitudes y conductas son un componente esencial de la crisis, y la inercia de los dirigentes, así como la falta de plena conciencia sobre la magnitud del problema por parte de la población mundial, explican que no se hayan adoptado a tiempo las oportunas medidas correctivas requeridas.
Bastaría dedicar aproximadamente 15.7 mil millones de dólares al año para ofrecer, antes del año 2015, sistemas sanitarios adecuados a la mitad de las personas del mundo que los necesitan. Esa misma cantidad de dinero es la que se emplea anualmente en Europa y Estados Unidos para alimentar a las mascotas domésticas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud , 3.5 millones de personas, en su mayoría niños, mueren cada año a causa de enfermedades relacionadas con el agua. La mayoría de esas muertes podría evitarse fácilmente con medidas simples como la cloración u otros sistemas novedosos y baratos, como los que utilizan la energía del sol para purificar el agua.
Las disparidades entre ricos y pobres nunca son tan alarmantes como cuando se trata del acceso al agua. Si en Nueva York se le preguntara a cualquier ciudadano qué piensa del problema del agua, la respuesta probablemente sería "¿cuál problema?". Pero si se le preguntara lo mismo a cualquier habitante de Nueva Delhi, en el mejor de los casos nos expondrán una charla de al menos quince minutos sobre cómo el agua corre una vez por día, y por lo tanto es necesario almacenarla, con lo cual adquiere mal olor, y si se la bebe sin hervirla, lo más probable es que provoque enfermedades a quien la consuma.
Muchos territorios se encuentran ya en una situación crítica. El más pobre en agua es Kuwait, con apenas 10 metros cúbicos anuales por habitante, seguido de la franja de Gaza, los Emiratos Árabes Unidos, las islas Bahamas, Qatar, las islas Maldivas, la Jamahiriya árabe, Libia, Arabia Saudita, Malta y Singapur. Algunos de estos países, como Qatar y Arabia Saudita, no son precisamente pobres, y por lo tanto pueden darse el lujo no sólo de explotar sus mantos acuíferos subterráneos –las escasas reservas freáticas árabes pierden una media 5 mil 200 millones de metros cúbicos por año– sino de importar agua de otras naciones vecinas para regar sus numerosos campos de golf. Cada uno de estos campos absorbe agua suficiente para saciar la sed de 5 mil personas.
Cifras escalofriantes
Más de 1,400 millones de personas no poseen agua potable suficiente a su alcance, mientras que 2,600 millones carecen de las mínimas condiciones de saneamiento; cifras que en veinte años amenazan con duplicarse, según distintas proyecciones. Cada día, 41 mil niños mueren de sed o a causa de enfermedades inducidas por la falta de este vital líquido.
En la peor de las hipótesis, a mediados del presente siglo 7 mil millones de personas sufrirán de escasez de agua en 60 países, y en el mejor de los casos serán 2 mil millones en 48 países. Esto dependerá de factores como el crecimiento de la población y la elaboración de políticas adecuadas.
Se calcula que un 20% del incremento de la escasez mundial de agua obedecerá al cambio climático. En las zonas húmedas es probable que las precipitaciones lluviosas aumenten, mientras que en muchas zonas propensas a la sequía, e incluso en algunas regiones tropicales y subtropicales, disminuirán y serán más irregulares. La calidad del agua empeorará con la elevación de su temperatura y el aumento de los índices de contaminación.
La única agua que puede beber una de cada seis personas en el mundo suele ser un líquido cundido de bacterias, amebas u otros tipos de gusanos microscópicos o no tan microscópicos. Eso para no hablar de virus o venenos como el mercurio, el plomo o el arsénico. El agua da vida, pero también la quita: "El agua mata tanto o más que el sida, y la mitad de las camas hospitalarias del mundo están ocupadas por patologías relacionadas con ella", asegura Daniel Zimmore, Director del Consejo Mundial del Agua.
A diario se vierten dos millones de toneladas de desechos en ríos, lagos y arroyos. Un litro de agua residual contamina unos ocho litros de agua dulce. Según los cálculos de un informe elaborado por la ONU , se estima que hay unos 12 mil kilómetros cúbicos de agua contaminada en el mundo; es decir, una cantidad superior a la que contienen en total las diez cuencas fluviales más grandes del mundo en cualquier época del año. La situación se agrava al extremo en países como Guatemala, donde prácticamente la totalidad de las cuencas hídricas de superficie contienen desechos fecales.
Ubicado en la parte meridional de Siberia cerca de la frontera con Mongolia, el lago Baikal guarda para sí el 20% del agua potable en estado líquido del planeta contenida en sus 650 kilómetros de largo, siendo además el más profundo del mundo, con 1637 metros . Si mañana desapareciera el agua fresca, esta formidable reserva podría dar de beber a la población mundial durante 40 años… si no fuera porque está totalmente contaminado por las fábricas que vierten sus residuos sobre él.
Agricultura e industria
Si la contaminación sigue el mismo ritmo de crecimiento que la población, en el año 2050 el mundo habrá perdido efectivamente 18 mil kilómetros cúbicos de agua dulce: casi nueve veces más que la utilizada actualmente cada año por los países para el regadío, que representa el 70% del total de las extracciones de agua y constituye, con gran diferencia, el principal consumo de recursos hídricos.
Se calcula que dos terceras partes del agua proveniente de lagos, ríos y acuíferos se usan para regar un total de 300 millones de hectáreas cultivadas alrededor del mundo. Tres cuartas partes de esta agua se desperdicia a causa de la evaporación y, si bien una parte de esta agua "perdida" retorna a las corrientes de donde puede volver a extraerse, su calidad se ha degradado por obra de plaguicidas, fertilizantes y sales.
Para producir un automóvil se requieren 150 mil litros de agua. Fabricar una tonelada de acero requiere de hasta 300 toneladas de agua. Actualmente la industria utiliza el 22% del agua consumida en el mundo. En los países ricos ese porcentaje asciende a un 59%. Los cálculos indican que para el año 2025 se gastarán 1,170 kilómetros cúbicos de agua anuales para usos industriales.
Cada año el fondo del mar se llena con 20 mil millones de toneladas de sedimentos provenientes de la superficie, que incluyen basura orgánica vertida desde los barcos, un millón de toneladas de fosfatos, 7 millones de toneladas de petróleo y aceites, 2.5 millones de toneladas de residuos químicos y 37.5 millones de toneladas de arenilla contaminada con metales pesados tóxicos. Los Estados Unidos y algunos países industrializados más producen el 80% de los desechos peligrosos.
En función de la calidad de sus aguas, así como de su capacidad y grado de compromiso contraído para mejorar la situación existente, el último país clasificado es Bélgica. Esto se debe fundamentalmente a la poca cantidad y calidad del agua subterránea de que dispone, así como al índice elevado de su contaminación industrial y al tratamiento deficiente de sus aguas residuales. Vienen después Marruecos, la India , Jordania, Sudán, Níger, Burkina Faso, Burundi, la República Centroafricana y Rwanda.
Los más afectados siguen siendo los pobres, ya que la mitad de la población de los países en desarrollo está expuesta al peligro que representan las aguas negras. La contaminación de los ríos de Asia es la mayor del mundo: en sus aguas, la cantidad de bacterias procedentes de desechos producidos por el hombre es tres veces mayor que el promedio mundial. Además, su contenido en plomo es veinte veces superior al de los ríos de los países industrializados. El agua que beben los 11 millones de habitantes de Nueva Delhi está contaminada con pesticidas y metales pesados provenientes de sembradíos cercanos.
En el año 2000, la agricultura desaprovechaba unos 800 kilómetros cúbicos de agua, mientras que la industria desperdiciaba la mitad de esa suma. Para 2030 habrá 45 millones de hectáreas regadas artificialmente en los países en desarrollo, donde se va a producir la mayor parte del crecimiento de la población mundial. Ello exigirá un 14% más de agua para el regadío.
Hay 20 países y territorios que ya están utilizando más del 40% de sus recursos renovables de agua para siembras: esos países han alcanzado la proporción que se considera el umbral crítico a partir del cual se ven obligados a efectuar opciones difíciles entre el sector agrario y el urbano. Sólo China e India concentran un tercio de los cultivos irrigados en el mundo, con 46 y 55 millones de hectáreas, respectivamente.
La solución consiste en lograr que las tierras y el agua se utilicen con más eficacia, ya que se desperdicia casi el 60% del agua utilizada en siembras. Lamentablemente, se calcula que el aprovechamiento del agua sólo se podrá mejorar en un 4%. En este ámbito, es muy necesario incrementar la financiación de mejores tecnologías y métodos de gestión.
Ecología
La cantidad y las proporciones de los desastres relacionados con el agua (sequías e inundaciones) se han multiplicado por dos desde 1996. En el pasado decenio murieron 665 mil personas en catástrofes naturales. Más del 90% perdieron la vida a causa de sequías e inundaciones. El 35% de esos desastres se produjeron en Asia, el 29% en África, el 20% en América, el 13% en Europa y el resto en Oceanía.
Unas 20 millones de personas, en seis países ubicados en el oeste y el centro de África, dependen del lago Chad para obtener agua. Desgraciadamente para ellos, la superficie del lago se ha reducido en un 95% durante las últimas décadas.
El desierto avanza diez kilómetros al año desde la franja del Sahel hacia el sur del continente africano. Se estima que en los últimos veinte años, el tiempo medio invertido por niños y mujeres para buscar agua aumentó al doble. Cada vez es mayor la distancia entre las aldeas y los puntos de agua. Como consecuencia de ello, la mayoría de los africanos sufren enfermedades por la mala calidad del agua que consume. El 80% de las enfermedades y epidemias que padecen los africanos se transmiten a través de aguas infectadas. En países como Malí, Uganda o Etiopía, sólo un 20% de la población tiene agua potable en sus casas o a menos de 15 minutos de camino.
En Malí, las precipitaciones fluviales han disminuido un promedio de diez centímetros anuales durante los últimos treinta años. El río Níger ha bajado a la mitad de su nivel original. En regiones afectadas por sequías, el agua potable embotellada es tan cara que la gente se ve obligada a tomarla de pozos contaminados, causando enfermedades como la disentería.
Si el calentamiento de la Tierra continúa al ritmo actual, se prevé que en el año 2025 sólo un tercio de la población mundial tendrá acceso a las necesidades mínimas de agua. Las regiones más afectadas serán los países del Sahel y Etiopía, pero sólo serán los casos más extremos; la crisis afectará a todo el planeta.
Se prevé que en 2025 las extracciones de agua habrán aumentado en un 50% y un 18% en los países en desarrollo y en los desarrollados, respectivamente. Las consecuencias de esto en los ecosistemas del planeta pueden empeorar considerablemente la situación actual. Existe un círculo vicioso provocado por la creciente demanda de agua: al disminuir y contaminar los caudales de ríos, lagos y humedales, estamos destruyendo ecosistemas que desempeñan un papel esencial en el filtrado y suministro de los recursos de agua dulce.
En los Estados Unidos, el 40% de los espacios con agua evaluados en 1998 no se estimaron aptos para usos recreativos por estar contaminados con residuos alimentarios, metales, abonos y plaguicidas. En ése país, la agricultura es responsable del 70% de la actual contaminación del agua.
Solamente 5 de los 55 ríos de Europa están exentos de contaminación. En Polonia, tres cuartas partes de los ríos están demasiado contaminados, aun para uso industrial. En la República Checa , 70% de las aguas de superficie están sumamente contaminadas, sobre todo con desechos municipales e industriales. Un 30% de los ríos de ése país están tan sucios y contaminados que no hay pez que sobreviva en sus aguas.
En Asia la totalidad de los ríos que atraviesan ciudades están muy contaminados. En India más de 4 millones de hectáreas de tierra de alta calidad han quedado abandonadas a raíz de la salinización y el anegamiento causados por el riego excesivo. Los 14 ríos principales de la India transportan, juntos, 50 millones de metros cúbicos de aguas negras sin tratar cada año. Todos los días Nueva Delhi arroja 200 millones de litros de desechos orgánicos y 20 millones de litros de desechos industriales al río Yamuna cuando éste pasa a través de la ciudad, camino del Ganges.
Nacido de un glaciar en los montes Himalayas, al llegar a Benares el río Ganges se transforma luego en una gigantesca cloaca a donde van a parar los excrementos de quienes habitan la ciudad. Y como cada persona que quiera abrazar la religión hindú ha de bañarse en el río sagrado y beber de sus aguas al menos una vez en la vida, resulta que unos 60 mil peregrinos sumergen sus cuerpos diariamente en este descomunal cultivo de bacterias.
Por otra parte, se han fragmentado considerablemente los cursos del 60% de los 227 ríos más grandes del mundo con represas, desviaciones y canales que están deteriorando los ecosistemas. La construcción de represas acarrea repercusiones negativas, entre las que figuran el desplazamiento de las poblaciones locales y el deterioro del medio ambiente, al modificarse la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos, perturbarse los ciclos de anegación, bloquearse los canales fluviales, alterarse el curso de los ríos y disminuir los humedales.
Todo ello pone en peligro la vida vegetal y animal. De entre las especies animales que habitan aguas dulces, el 24% de los mamíferos, el 12% de las aves y más del 20% de los peces corren el riesgo de desaparecer o han desaparecido ya durante los últimos años. El 90% de los ríos de Europa están cargados con proporciones de nitratos peligrosamente altas, mientras los 14 principales ríos de la India están muy contaminados.
Tres cuartas partes de los ríos chinos ya no albergan peces. En este país, extremadamente seco, muchos campesinos en las cercanías de Pekín, la capital, han tenido que cavar pozos de hasta un kilómetro de profundidad para poder extraer agua y regar así sus sembradíos. La capa freática allí ha descendido aproximadamente dos metros cada año. Más de 500 lagos chinos han desaparecido debido a la fuerte demanda de irrigación. El río Amarillo está tan sobreexplotado que en el último decenio estuvo seco durante un término medio de 70 días cada año antes de su desembocadura en el mar Bohai. En 1995 la sequía se extendió por 122 días.
Ante esta situación, el gobierno comenzó a ejecutar un enorme proyecto para desviar agua del sur al norte árido del país. Cientos de motoniveladoras iniciaron las labores de construcción en diferentes regiones de China oriental, cuyo costo estimado es de 59 mil millones de dólares. Los trabajos tardarán 50 años en concluirse.
Mientras tanto, unas 400 mil personas tendrán que mudarse de los lugares por donde pasarán los tres grandes canales, cada uno de aproximadamente 1,300 kilómetros de longitud, que llevarán agua hacia el norte. Cuando el proyecto concluya será posible trasladar 45 mil millones de metros cúbicos de agua cada año.
Existen unas 40 mil presas alrededor del mundo, la mayoría de ellas construidas durante los últimos 50 años. La alteración del curso natural de los ríos a través de presas y embalses acarrea el riesgo de agotar las reservas de peces a causa de la transformación de sus ciclos de reproducción o del bloqueo de sus rutas de migración. Los peces de agua dulce representan una importante fuente de proteínas para muchos de los habitantes del mundo más pobres.
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