La millonaria campaña publicitaria que difunde Pacific Rim ofende el sentido común del pueblo y del Estado salvadoreño e, incluso, atropella la inteligencia de naciones amigas al utilizar en forma abusiva algunos de sus símbolos patrios.
Esto, con el fin de promover la minería metálica, obligarnos a creer que ésta también es viable en El Salvador y de presionar al gobierno para que le permita realizar sus proyectos mineros en Cabañas y en el resto de la zona norte.
Pero, en los últimos días, la compañía minera canadiense está demostrando que su estrategia de mentiras, compra de voluntades, chantajes y presiones no atiende ningún principio de consideración o respeto hacia la población salvadoreña ni hacia sus autoridades gubernamentales y eclesiales.
Ahora se ha empeñado en presionar al Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, quien al frente de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) se ha opuesto a la minería.
Monseñor Gregorio Rosa Chávez, Obispo Auxiliar de San Salvador, declaró en una entrevista publicada en la revista Enfoques, de La Prensa Gráfica , el pasado domingo 23 de marzo, que “la presión de las empresas mineras hacia Monseñor Sáenz Lacalle ha sido fuerte”, para tratar de revertir la posición cristiana, patriótica y ética de la jerarquía católica contra la minería. Postura que responde al sentir de amplios sectores nacionales y a la necesidad de defender la vida humana.
Como las presiones en privado no les han funcionado, los directivos de Pacific Rim han iniciado una campaña de presión pública contra Monseñor Sáenz Lacalle, con el objetivo de intentar la reversión de su postura digna frente a la amenaza de la explotación de minas.
Este fin de semana la empresa minera llevó a un grupo de pobladores de San Francisco El Dorado, San Isidro (Cabañas) hasta la Catedral Metropolitana para protestar contra el arzobispo capitalino.
Los manifestantes, quienes laboran en las actividades de exploración minera de Pacific Rim, reclamaron con carteles y consignas por la oposición de Monseñor Sáenz Lacalle y del resto de la CEDES , repitiendo los mismos argumentos falsos que la compañía canadiense vierte en su propaganda anónima: que no habría contaminación y que, por el contrario, se generaría mucho trabajo y desarrollo económico para los pobladores de la zona norte y de todo el país.
La actitud irrespetuosa y provocativa de Pacific Rim está tocando fondo. ¿Por qué se atreve a manipular a sus trabajadores, a quienes ha obligado a formar un “sindicato de la industria minera” y una “mesa nacional por la minería verde”? y ¿por qué llega a los extremos irrespetar la postura de la dirigencia católica en una forma tan vulgar? En vez de esto, la compañía minera debería intentar plantear argumentos y aceptar el debate con quienes se oponen a sus proyectos.
La compañía canadiense asume esta actitud por dos razones.
La primera es su prepotencia ilimitada, desde la cual no logra asimilar la validez de la resistencia social a sus proyectos.
Una empresa con un mínimo sentido de respeto hacia las opiniones y decisiones soberanas de los pueblos, ya habría abandonado el país.
Pero Pacific Rim no, sino que se empeña en querer llevarse el oro del subsuelo nacional a toda costa, sin importarle el agua y la vida de la población salvadoreña.
La segunda es la desesperación ante la derrota. Pacific Rim sabe que la oposición de la Conferencia Episcopal y de la Comisión Nacional de Desarrollo (CND), la petición de los 45 congresistas estadounidenses, las dudas en el gobierno, la resistencia comunitaria creciente y el rechazado de diferentes sectores nacionales ponen cuesta arriba la ejecución de sus proyectos; y sabe que su única posibilidad es que los diputados mercantilistas aprueben su nueva ley de minería.
Ante esto, la compañía minera decide efectuar acciones tan descabelladas, como mandar a una decena de humildes trabajadores a “protestar contra Monseñor Sáenz Lacalle”.
Las medidas de la estrategia de Pacific Rim, sorprenden por su falta de respeto y por su asombrosa impertinencia: recientemente publicó una “encuesta”, cuyo resultado principal es que la mayoría de quienes avalan la minería “verde” simpatizan con los partidos de izquierda. Nada más desatinado para intentar convencer al gobierno.
*Equipo de Comunicaciones de la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica