CERIGUA
Los ocho tramos carreteros previstos en el Plan Puebla-Panamá (PPP) amenazan con atravesar buena parte del poco territorio selvático que queda en Petén, específicamente en la Biosfera Maya , alertó la periodista Carolina Escobar Sarti, quien expresó que lo peor que le puede pasar a un país es tener una casta política corrupta, ambiciosa y servil.
Cuando un sector económico avorazado y sin conciencia domina en una nación, cualquier influencia que llega de fuera es capaz de grandes daños, agregó Escobar Sarti en su columna “Aleph”, titulada “La carretera”, publicada por Prensa Libre.
No dudo que abrir un camino y desmontarlo haya sido una de las primeras señales de civilización y una carretera es sinónimo de desarrollo, pero es fundamental que el diseño y construcción partan siempre de criterios humanos, destacó la columnista.
En el presente caso, hay una pregunta obligatoria: ¿Esta carretera va a traer beneficios para muchos o muchos beneficios para muy pocos?; para que una vía de comunicación responda a sus verdaderos objetivos de unir comunidades y personas, de fomentar desarrollo, de llevar salud, educación, cultura y bienestar, ha de ser pensada en función de los seres humanos que se verán directa e indirectamente afectados por ella, señaló la periodista.
Sarti recordó que Petén es el departamento de Guatemala que tiene menor cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado, y ello se debe, en buena parte, a su lejanía de la capital, pero sobre todo, a que es un territorio que aún posee una biodiversidad única y un patrimonio cultural riquísimo.
La periodista apuntó que con el tema del cambio climático no se ha medido el impacto que podría tener seguir deforestando la selva petenera, cuando se sabe que uno de los pocos amortiguadores que van quedando en esta región del mundo es precisamente la Biosfera Maya.
Finalmen te, Escobar Sarti citó las cifras del Banco Mundial donde se señala que por cada kilómetro de vía que se construye en áreas boscosas, el índice de deforestación es de 4 a 24 kilómetros a ambos lados de la ruta edificada, lo que hace la proyectada carretera un canal de penetración agresivo, sobre todo en un área conservada.