Luis Posada | Contrapunto
El terremoto de la crisis financiera está generando derrumbes en todas las áreas de las estructuras económicas de las naciones del mundo, con serias repercusiones en el área social, y El Salvador no es la excepción. Y hay un sector que a pesar de todo ha tenido que redoblar esfuerzos para no caer: la cooperación internacional.
Por décadas, esa cooperación ha empujado proyectos de desarrollo en el país en materia de salud, educación, vivienda, etc.
Existe el riesgo de que esos programas y proyectos decaigan, puesto que los países de donde provienen los fondos, fundamentalmente Europa y Estados Unidos, han sido golpeados por esa crisis.
Finanzas en declive
Según Carolina Castrillo, directora regional de Oxfam América para Centro América y el Caribe, “todas las agencias basadas en cooperación de Estados Unidos han sido afectadas por la crisis financiera actual y unas en mayor severidad que otras”.
Por eso Oxfam América, cuya inyección de fondos proviene sobre todo de Estados Unidos, ha tenido que tomar medidas de contingencia para poder hacer frente al recorte de fondo. Si no se maniobra astutamente, el golpe final se lo podrían llevar aquellas comunidades que son beneficiadas con esos proyectos.
Oxfam América ha tenido que recortar gastos operativos y ha priorizado los programas en los que trabajan en el país.
La mayor parte de las contribuciones que reciben agencias como Oxfam viene del público estadounidense, que de manera solidaria dona. Pero la situación económica difícil en Estados Unidos hace que se reduzcan las contribuciones, y así, los proyectos en el terreno. La ayuda humanitaria que llega a las poblaciones se pone en riesgo.
“Esto puede hacer que se reduzcan y se recorten programas que pueden estar financiados por este tipo de fuentes” aseguró la representante de Oxfam.
Sin embargo, los programas financiados por fundaciones se han mantenido por el compromiso que se tiene.
Castrillo agregó: “Lo que se busca también es que no se corten programas de forma arbitraria sino que se tomen prioridades en la toma de decisiones para ver qué programa suspender de manera gradual”.
Se debe tratar, añadió, de aumentar la calidad de los programas de manera que, con menos fondos, se tenga igual o mayor impacto”.
No resultan afectadas aquellas instituciones que reciben la mayoría de sus fondos de gobiernos extranjeros. Se manejan por contratos en donde los gobiernos se comprometen a mantener la ayuda, pese a las turbulencias financieras.
Para Richard Barathe, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en El Salvador, es interesante ver que a pesar de la crisis financiera, la ayuda ha continuado. “Con los compromisos de toda la comunidad cooperante se llegó prácticamente a 120 mil millones de dólares en ayuda al desarrollo”. Esa cifra representa un incremento de más del 12 por ciento en relación al año 2007. Agregó: “Lo que ha sucedido entonces es que la comunidad internacional ha mantenido la cooperación para el desarrollo” agregó Barathe, todo esto a pesar de los vientos en contra.
Por lo general, los países miembros de la Unión Europea dan en concepto de cooperación el 0.42 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), y países desarrollados como España esperan para el año 2012 aumentarlo a un 0.56 por ciento.
Para el representante del PNUD, lo preocupante es que la tendencia al crecimiento pueda verse afectada por la crisis económica, de modo que el PIB de los países cooperantes puede presentar decrecimiento. “Estamos hablando de una reducción de 4.3 por ciento de PIB que se estima para el año 2009” , dijo.
Esto implica que los porcentajes en cooperación si bien se mantendrán ya no serán lo mismo en términos absolutos debido al decrecimiento que se prevé.
El Salvador, en relación al último censo y el PIB, está evaluado como país de renta media alta, lo que lo hace para la comunidad internacional como un país menos prioritario en relación a países catalogados con mayor pobreza.
Hasta el momento, los países cooperantes no han anunciado que bajaran sus aportes al desarrollo. “El llamado que hace Naciones Unidas es que se fortalezca” dijo el representante del PNUD.
De la misma manera opina Ignacio bareja, coordinador de la oficina de la Asamblea de Cooperación Por la Paz (ACPP) para El Salvador y Guatemala. Considera que países desarrollados de Europa han mandado un mensaje que apunta a redoblar esfuerzos para mantener la cooperación hacia países como el nuestro.
Pero aseguró que una señal de alarma puede ser que en algunos sectores gubernamentales, de España por ejemplo, manejen la idea de que, antes de cooperar con otras naciones, se resuelvan las crisis internas.
Además está afectando, dice, la subida de precios en los insumos para la ejecución de proyectos y programas. Sin embargo el problema también “va aún más allá de los precios” aseguró Bareja.
“Las crisis profundas pueden producir pasos atrás y el tipo de necesidades cambia. Se ha visto un realce en la aparición de más ayuda, en soberanía alimentaria por ejemplo”. Es decir, ha habido una reorientación de la actividad, focalizándolo en sectores en situación crítica y no con grandes proyectos de desarrollo.
“Eso solo sucedía en sitios como África” agregó, dejando ver el peligro que corren los sectores vulnerables de países como El Salvador.
El lado humano del esfuerzo
En San Pablo Tacachico, a 60 kilómetros al norte de San Salvador, en el departamento de la Libertad , la Asociación de Promotores Comunales Salvadoreños (APROCSAL) desarrolla un proyecto de atención integral en salud, gracias al financiamiento de la cooperación internacional.
Ahora esta comunidad cuenta con un programa de salud comunitaria: más de mil mujeres con edad reproductiva pueden hacerse exámenes de Cáncer Cérvico Uterino y de Mamas; brigadas médicas para la prevención de enfermedades, mitigación de riesgos y alimentación para más de 2000 niños y niñas que viven en factor de riesgos de salud por sus condiciones de vida.
“Nosotros nos sentimos muy agradecidos con lo que hacen estas instituciones, porque si no estuvieran ellos a saber en qué situación estuviéramos” dijo a Contrapunto Beatriz Murcia, habitante del municipio.
“Nos revisan a los niños, los pesan y les dan vitaminas, desayuno, almuerzo, refrigerio y cena; ahora ya tenemos niños gorditos y antes estaban desnutriditos y solo con diarrea pasaban” agregó Murcia con una sonrisa en su rostro, mientras ordenaba la cola que hacían lo niños para obtener su refrigerio.
De esta manera se ven reflejados los esfuerzos que en todo el mundo hace la cooperación internacional, tras caminar por los derroteros de una crisis, que a pesar de todo pone en primer lugar al ser humano.