CEICOM |Venancio de Oliveria, Cidia Cortés y Carlos Molina
En los últimos años el agravamiento de la situación económica está golpeando drásticamente a las mayorías en El Salvador. El gobierno de Elías Antonio Saca anunció que recortará el subsidio a los principales servicios básicos: la energía, el transporte, el agua y el gas propano. Este hecho pone en serio peligro la subsistencia de las miles de familias salvadoreñas que dependen fundamentalmente de estos servicios.
Esta situación nos hace plantear una pregunta al nuevo gobierno ¿Cómo equilibrar el poco ingreso con el alto costo de la vida, en tiempos de crisis?
Durante 20 años de gobierno neoliberal, se nos vendió la idea que la importación de nuestros alimentos iba a redundar en la baja considerable de los precios, pero este planteamiento está roto, quebrado totalmente. El comportamiento de las canastas básicas reflejan dicha gravedad.
Debido a la presión internacional del último año por la crisis alimentaria y la especulación del mercado por parte de las transnacionales, desencadeno un crecimiento desmedido en los precios de los alimentos en El Salvador, creando un escenario en el que el salvadoreño y la salvadoreña han tenido serias dificultades para alcanzar lo mínimo para subsistir . De enero de 2004 a enero de 2009 la canasta básica urbana tuvo un incremento total de 37%. Hubo una tendencia similar de crecimiento acumulado en el costo de la canasta básica rural, que fue de U$ 78, 31 dólares (ene2001) a U$ 106,46 dólares (ene2009), esto equivale a una variación de 36% en su costo. (Ver Gráfico 1 y Gráfico 2). Esto datos tiran al bote de la basura el discurso neoliberal de los gobiernos de derecha de nuestro país.
Grafico 1

Grafica 2

Fuente: Elaboración propia base en DIGESTYC
El modelo neoliberal consecuente con sus políticas, desbarato en su totalidad la insipiente producción de alimentos en el país, especialmente los granos básicos, colocándonos en manos de los especuladores de los mercados internacionales. Ya que son estos quienes determinan los precios internos de los productos, generándose incalculables ganancias.
Para muestra, el precio de arroz en las bolsas de valores (cotizado internacionalmente- Bangkok) alzó dramáticamente en los primeros meses de 2008, pasando de U$ 393,48 (enero) para U$ 1009,32 dólares (mayo) por tonelada métrica. Hubo uno caída en diciembre de 2008 para 550,75 dólares por toneladas métricas . El precio del arroz en El Salvador tuvo una fuerte variabilidad entre abril de 2007 y diciembre de 2008, lapso en el que la diferencia fue de un crecimiento de 68%, U$ 4, 96 y U$ 8,33 .
La tendencia de crecimiento de los precios de los alimentos en El Salvador es uno de los agravantes de la crisis. Una contradicción total del sistema capitalista, ya que el capital busca hacer ganancias por medio de la especulación y de la política de precios artificiales y no es capaz de dar de comer a los trabajadores que son la esencia de su sistema. Algunos salarios están más bajos que las canastas básicas. El salario de las trabajadoras en maquilas estuvo en diciembre de 2008 en U$ 167,1 dólares; o sea U$ 9,37 dólares más bajo que la canasta básica del mismo mes, que estuvo en U$ 176,47 dólares. La diferencia entre el salario mínimo de servicios y la canasta básica urbana cayó de U$ 24,95 en diciembre de 2007 para U$ 11,63 en el mismo período de referencia en 2008 (cuadro 1), esto sin tomar en cuenta la inflación galopante.
Cuadro 1
Diferencia entre Salarios y Canastas Básicas (2007-2008).
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Dic2007 |
Dic2008 |
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Salarios |
Salario(-)Canasta Básica |
Salarios |
Salario(-)Canasta Básica |
Servicios |
$183,00 |
$28,85 |
$192,30 |
$15,83 |
Industria |
$179,10 |
$24,95 |
$188,10 |
$11,63 |
Maquila |
$162,00 |
$7,85 |
$167,10 |
-$9,37 |
Rural |
$85,80 |
-$12,94 |
$90,00 |
-$18,27 |
Fuente: Elaboración propia con base en CDC y DIGESTYC
Demostrado ya que los neoliberales salvadoreños colocaron en manos de grandes empresas a nuestro país, ¿qué es lo podemos hacer?
De todos es conocido que la poca producción de granos básicos, siempre ha estado en manos de los campesinos y campesinas, muchos de ellos continúan resistiendo a los embates neoliberales, y continúan cultivando de acuerdo a nuestra cultura. Desde este enfoque proponen políticas alternativas, que respeten la soberanía alimentaría ancestral que por generaciones se ha mantenido en nuestros pueblos.
No es posible garantizar la seguridad y soberanía alimentaría dentro del modelo capitalista. Es necesario sacar los alimentos de la acumulación del capital industrial-financiero. Por tanto, soberanía alimentaría es la lucha por otro concepto de producción de alimentos. Esta alternativa deberá ser la negación de la ceguera del capital, que solo tiene como objetivo la ganancia, destruyendo los recursos naturales sin pensar en sus perjuicios a mediano y a largo plazo.
Es necesario entonces quebrar tajantemente con esa concepción de producción, basada en agrotóxicos y basado en la rentabilidad de empresas transnacionales que proveen estos productos. Pero además es necesario quebrar con el modelo de consumo de los alimentos y esa acumulación de ganancias para dichas empresas. En otras palabras, es necesario romper desde el pequeño productor con la Bayer, con la Monsanto y con otras empresas que han hecho que la producción no satisfaga el consumo humano, y proponer mercados alternativos de distribución directa, con control popular, para que no se quede el sacrificio del productor en empresas que acaparen los alimentos. Desarrollar así: el control democrático de los trabajadores y trabajadoras sobre la producción y consumo de alimentos.
Para esto es necesaria la revalorar al pequeño productor , con el retorno a prácticas amigables con la naturaleza y la producción de alimentos netamente orgánicos. Es necesario además que se establezca otra cultura de consumo con mayor responsabilidad, tanto social como ambiental.
Aquí hay un reto enorme para el nuevo gobierno, no se puede pensar en el bienestar de las mayorías, manteniendo el mismo esquema neoliberal para el acceso a los alimentos. Serán necesarias políticas muy sólidas del ejecutivo para revitalizar la producción nacional, de otra forma el discurso no dejara de ser pura retórica, todo esto deberá tener en el centro este dilema planteado actualmente: “¿Para qué sirve la producción de alimentos?” ¿Es para hacer dinero o para satisfacer las necesidades humanas, individuales y colectivas?.
Es necesario luchar para que las y los salvadoreños definamos qué y cómo vamos a producir nuestro propio alimento. Los alimentos no pueden concebirse como una mercancía, pues niega la necesidad de las personas. Este debe ser concebido como un derecho del ser humano.
El asunto de la energía eléctrica es más complejo, exige un debate más de fundo en la matriz energética y el consumo exagerados del capital. Es verdad que el consumo humano en el capitalismo atinge niveles desnecesario, aun más el consumo en los países centrales. Pero, el consumo del capital para hacer más ganancias, independiente si hay valor de uso, es uno de las causas de la desnecesaria crisis energética en el mundo. Por ejemplo ¿cual es el sentido de tener luces ascendidas a todo momento en el centro comercial?
Para las autoridades salvadoreñas la subsistencia de un trabajador significa: el saldo monetario necesario para que una familia de 4 personas se alimente con el valor nutricional de 2200 calorías, o sea, la canasta básica (Ver cuadro 10). Para el gobierno salvadoreño hay costumbres diferentes en el campo y en la ciudad, así conceptualizan la canasta urbana y la rural.
Fuente IPEADATA y FMI. http://www.ipeadata.gov.br
Fuente DYGESTIC. http://www.digestyc.gob.sv/
En esto sentido es valido experiencias como a de MST en Brasil que realiza anualmente una jornada de agroecologia. Bien como del desarrollo de prácticas agroecológicas que rescaten la cultura de la semilla criollas, como la creación de bancos de éstas semillas.